Desabrigado, encerrado en una caja con la única opción, consumir.
Embargado por el deseo corrompido de tener antes que ser.
Pasa la vida en forma de muerte prematura.
Desabrigado, encerrado en una caja con la única opción, consumir.
Embargado por el deseo corrompido de tener antes que ser.
Pasa la vida en forma de muerte prematura.
A veces me infiltro en tus escritos para saber que dice tu corazón,
no porque vuelva a renacer algo en mí por vos, sino porque
es el amor por el amor en sí mismo, leer la sabiduría de tus versos
sublimar las emociones en su estado puro, lograr entenderme,
algo que vos ya hiciste años antes que yo, y con el don de poeta
plasmaste en textos la naturaleza humana con precisión
volver a tus versos me redescubre, fuiste el pilar de mi reinicio
el cimiento que construyó en mí la visión de la vida no como
la suceción irreflexiva de hechos, de cotidianeidad,
sino como un lienzo inagotable de esperanzas y de nuevos amaneceres
me arrepiendo de haber sido inmisericorde contigo,
es un karma que no me deja de atormentar, pero como la vida se encarga
se encargó de mí y pasé por pasillos de fuego y oscuridad para entender
que en tus versos están como un bálsamo, las palabras que alivian mi alma
un alma atormentada, pero en busca de su redención final.
El pan con el sudor se ganará, ahora bien, hay sudores más cotizados que otros
la inquietud material del picador de piedras ¿es menor o mayor a la de un gerente?
incertidumbre cotidiana, queremos el asiento cómodo de lo pretendido
nos rendimos ante el inevitable devenir, asumimos el destino con pasividad
dejamos en manos de Dios, el lugar donde nacemos y el lugar donde morimos
el lugar en donde depósitamos nuestro amor y en donde nuestra frustración
pero algo nos hace sentir perdidos, esa pregunta constante o no
de ¿quo ego vado?, y la respuesta, casi como un susurro, el reproche
¿quo vadis?, que nos interpela, que nos encamina, que nos quita de lo errático
y en medio de un mar de desasosiego, navegamos sobre las profundas aguas del abismo
con la sola ayuda divina que nos envía desde las estrellas, pàra evitar colisionar contra las rocas
día tras día, con la sal en nuestro rostro, en nuestras ropas, izando velas y esperando el viento del Señor
favorable, hasta el último día, hasta sabernos lejos del abismo, hasta cerrar los ojos en busca de salvación.
Ha llegado de la hora de depurar el pasado, espigas inútiles
reconozco mis falencias, ataduras en forma de recuerdos
no miro mis pasos porque me tropiezo al intentar andar de nuevo
ilusorias son las risas que encuentro entre el dolor del entierro
tu lapida está grabada en mi mente y allí te conservo
como una piedra en medio del huerto.
La fatiga se acentúa y caminar ya no es lo mismo
descargo el peso muerto del pasado
no hay aprendizaje, no hay crecimiento
solo penas sin sentido, amarres insensatos
La locura tiene tinte de divinidad mal entendida
no hay lógica, solo visiones sin contexto
allí donde se cree que existe un Dios, es solo ilusión
es difícil de explicar los juegos del demonio.
Aferrarte al más allá, siendo aquí, la tierra tu lugar
es acelerar los pasos, el impacto sin calcular
y luego los cantos de sirenas nos harán naufragar
encerrarse en la forma de la muerte es mal interpretar a la divinidad.
Sigo escribiendo a pesar de no encontrar las palabras
se deshacen en penas y lágrimas nostalgicas que aullán de noche
y me abrigo en mi soledad autoimpuesta, mi mejor amiga
espero tanto, como doy, y aún así no estoy satisfecho
ese es el problema al final
Camino en la más alta de las estimas, pero me arrastro en la decadencia
buscando algo y encontrando la nada, encerrado en la jaula cual animal
mi pelaje se cae y se transforma en piel desnuda, reflejo de mi alma
y ya no hay caso, en ilusiones vanas me refugio, el tiempo lo atestigua.
¿Qué pasa por la mente del autor de música y letra? ¿Cómo logra ensamblar su inspiración? Me intriga.