¿Qué pasa por la mente del autor de música y letra?
¿Cómo logra ensamblar su inspiración?
Me intriga.
¿Qué pasa por la mente del autor de música y letra?
¿Cómo logra ensamblar su inspiración?
Me intriga.
Hoy es lunes, y el peso de tu indiferencia me sabe a martes.
Te escribo todos los días, y borro con el codo lo escrito con el corazón.
Te hablo de mil temas y solo escucho tu silencio
Tu lengua muda desborda mis pensamientos y como siempre anhelo tu encuentro.
Recorro los pasillos buscando la salida
pero no encuentro las llaves que abran las puertas
encerrado en el baño, me encuentro frente al espejo
y lloro amargamente, no reconozco mi rostro
¿a dónde he ido? Mi piel ya no oculta el vacío
en el que me he convertido,
Los muertos en mi placard me señalan y acorralan
todas las noches, en vela, en medio de la oscuridad
las sombras bailan con hipnotizante ritmo
ya no tienen pudor, yo tengo pudor
los pasillos son de ellas, transitan y habitan en la penumbra
y yo, allí, sin salida, atrapado por el ayer, sin un futuro
en el que refugiarme, desnudo e impuro.
Me perdí en mi propia negación.
Ya no está el redentor para abrigarme.
Dedos desobedientes, no acatan la orden de no escribirte.
El deseo y el ansía por conocerte, por leerte y en algún lugar verte
Me gustaría descifrar tus miedos y la causa de tu indiferencia.
Mientras tomamos un café, saboreado con nuestra conversación
Desabrigado, encerrado en una caja con la única opción, consumir.
Embargado por el deseo corrompido de tener antes que ser.
Pasa la vida en forma de muerte prematura.
A veces me infiltro en tus escritos para saber que dice tu corazón,
no porque vuelva a renacer algo en mí por vos, sino porque
es el amor por el amor en sí mismo, leer la sabiduría de tus versos
sublimar las emociones en su estado puro, lograr entenderme,
algo que vos ya hiciste años antes que yo, y con el don de poeta
plasmaste en textos la naturaleza humana con precisión
volver a tus versos me redescubre, fuiste el pilar de mi reinicio
el cimiento que construyó en mí la visión de la vida no como
la suceción irreflexiva de hechos, de cotidianeidad,
sino como un lienzo inagotable de esperanzas y de nuevos amaneceres
me arrepiendo de haber sido inmisericorde contigo,
es un karma que no me deja de atormentar, pero como la vida se encarga
se encargó de mí y pasé por pasillos de fuego y oscuridad para entender
que en tus versos están como un bálsamo, las palabras que alivian mi alma
un alma atormentada, pero en busca de su redención final.
El pan con el sudor se ganará, ahora bien, hay sudores más cotizados que otros
la inquietud material del picador de piedras ¿es menor o mayor a la de un gerente?
incertidumbre cotidiana, queremos el asiento cómodo de lo pretendido
nos rendimos ante el inevitable devenir, asumimos el destino con pasividad
dejamos en manos de Dios, el lugar donde nacemos y el lugar donde morimos
el lugar en donde depósitamos nuestro amor y en donde nuestra frustración
pero algo nos hace sentir perdidos, esa pregunta constante o no
de ¿quo ego vado?, y la respuesta, casi como un susurro, el reproche
¿quo vadis?, que nos interpela, que nos encamina, que nos quita de lo errático
y en medio de un mar de desasosiego, navegamos sobre las profundas aguas del abismo
con la sola ayuda divina que nos envía desde las estrellas, pàra evitar colisionar contra las rocas
día tras día, con la sal en nuestro rostro, en nuestras ropas, izando velas y esperando el viento del Señor
favorable, hasta el último día, hasta sabernos lejos del abismo, hasta cerrar los ojos en busca de salvación.
Ha llegado de la hora de depurar el pasado, espigas inútiles
reconozco mis falencias, ataduras en forma de recuerdos
no miro mis pasos porque me tropiezo al intentar andar de nuevo
ilusorias son las risas que encuentro entre el dolor del entierro
tu lapida está grabada en mi mente y allí te conservo
como una piedra en medio del huerto.
La fatiga se acentúa y caminar ya no es lo mismo
descargo el peso muerto del pasado
no hay aprendizaje, no hay crecimiento
solo penas sin sentido, amarres insensatos
La locura tiene tinte de divinidad mal entendida
no hay lógica, solo visiones sin contexto
allí donde se cree que existe un Dios, es solo ilusión
es difícil de explicar los juegos del demonio.
Aferrarte al más allá, siendo aquí, la tierra tu lugar
es acelerar los pasos, el impacto sin calcular
y luego los cantos de sirenas nos harán naufragar
encerrarse en la forma de la muerte es mal interpretar a la divinidad.
Sigo escribiendo a pesar de no encontrar las palabras
se deshacen en penas y lágrimas nostalgicas que aullán de noche
y me abrigo en mi soledad autoimpuesta, mi mejor amiga
espero tanto, como doy, y aún así no estoy satisfecho
ese es el problema al final
Camino en la más alta de las estimas, pero me arrastro en la decadencia
buscando algo y encontrando la nada, encerrado en la jaula cual animal
mi pelaje se cae y se transforma en piel desnuda, reflejo de mi alma
y ya no hay caso, en ilusiones vanas me refugio, el tiempo lo atestigua.
Oculto está mi corazón, algunas veces jugando al límite
queriendo salir, a verte, a ver como estás
pero se escapa por la raya del olvido que lo despierta
lo satura y lo comprime hasta volverlo un puñado de sangre
ya no quiere existir, la única razón por la que late
es por que desea olvidar todo lo bueno y lo malo
olvidar el sendero donde fue feliz y fracasó
escondido está mi corazón, pero quiere salir a visitarte.
Cuando te vi por primera vez, fue intenso el brillo de tus ojos
y cuando lo hice en la ùltima oportunidad, también brillaron como el fuego
pero los motivos eran tan distintos... y nos quebramos.
Sus pies no tenían contacto con el impuro suelo
su velo solo dejaba ver su celestial y misteriosa mirada
su cabello hecho por Nix, la noche, iluminaba la oscuridad.
ella era la loba, no había bestia ni hombre que pudiera domesticarla
Se comió al mundo con su ambición, en la leyenda oscura
un héroe en desgracia le dejó descendencia, como a Roma
un príncipe negro cabalgaría desde sus entrañas para el monte
y no había forma de resistir al avance de su corcel.
Loba, tu consorte no tiene tu altura
era una liebre nerviosa ante tu presencia noble
tus fauces en reposo eran tan peligrosas como tus
garras al controlar una presa.
Tuve una fantasía, en dónde pagaba mis deudas asumidas
con dinero real e imaginario, compensaciones que le llaman
y unos me miraban con satisfacción y otros estupefactos
orgulloso daba lo que me faltaba, para cumplir con el pasado
El tiempo de la culpa se acababa para siempre
cerraba la billetera de la pesada carga por vivir
una existencia no solicitada y mucho menos planeada
por fin, a mis deseos me entregaba
Pero al final, mis deseos sobrepasaban mi realidad
entonces volví a asumir las deudas que me cuestan vivir
no estoy en el plan de nadie que quiera cooperar para gastar
ese crédito contraído con anterioridad, y eso me fulmina.
Soy libre, pero con el costo de la soledad y el vacío moral
quiero pagar la deuda, la esclavitud de tener un propósito
que me lleve hasta la tumba y que esos ojos cuyas miradas
me revivieron, sean las que me lloren en mi final.
Que egoísta es mi deseo, pero innegablemente mío
pues toda mi vida viví para mí y nadie más
o eso es lo que creí, mientras asumía la vida de los demás
como un interés insalvable por pagar.
Bloquea la sangre mis pasos
allí donde voy, cuya llegada tiene un alto precio
se desvanece la arena del tiempo
Pasos pesados, miradas ignoradas
allí donde dejo mis huellas falsas
en donde no hay nada ni nadie esperando
Tu voz suena, pero no se entiende
contradictoria tu señal maliciosa
confusa como la niebla en el invierno
El laberinto se hace más complejo
busco un atajo, que me quite de este lugar
porque el tesoro que buscaba ya no lo quiero más
Pero mi andar lastimero se siente a quejido
la esperanza me impulsa a lo imposible
y mi fe mengua cuando me pongo reflexivo
Que distancia debo alcanzar para sentir
que mi corazón abatido se serena en el fuego
de una quimera prometida como el Canaán a Moisés.
Otra vez soñé con los hombres-conejo, cada día llevan más prisa, ingresan al agujero, sus relojes acelerados. ¿A dónde van? El hoyo es profundo, tengo miedo de ingresar, los hombres-conejo murmuran frases ininteligibles, me intriga saber que hacen, se les nota ansiosos, como los humanos y los conejos, con miradas desconfiadas, habitan en pozos profundos, madrigueras, cuevas donde viven a la sombra de la realidad, midiendo el tiempo/ansiedad, temerosos de salir, así como yo de ingresar. Y si mi lugar no es el agujero, ¿cuál es?.
No puedo dejar de pensar en ese sueño, me carcome el alma, todos los días siento que ingreso al hoyo y ya no soy el mismo de antes, pero, ¿por qué me resisto a ver?, supongo que en la oscuridad nada se puede visibilizar. Que terror me produce vivir con miedo y angustia, pero más terror me produce vivir con la curiosidad no complacida. Mañana veré que hay en el agujero de los hombres-conejo.
Anoche soñé de nuevo con el agujero, escuchaba mi nombre provenir desde allí, como un susurro, me acerco y me lanzo, le rezo a Dios para que nada malo me ocurra, no hay nada, solo vacío, hasta que en algún punto, me veo a mí mismo, empequeñecido, con un tenue brillo azulado, odié verme así hasta que un mantra, una fuerza invisible, me dejó caer al suelo y el pequeño yo, se desvaneció en la nada, los hombres- conejo desaparecieron. Hoy amanecí con el alma aliviada.
Quisiera ser la brisa de tus mañanas
Flotar etéreo entre la comisura de tus labios
Cantarte al oído como un susurro otoñal
Iluminar tu rostro como el Sol vespertino
Frotar tu piel y erizar cada punto de tu dermis.
A flechazos como a San Sebastián
A la parrilla como San Lorenzo
Oh, la gloria para los muertos
¿Qué pasa por la mente del autor de música y letra? ¿Cómo logra ensamblar su inspiración? Me intriga.